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La gripe es una enfermedad tan común, que tendemos a restarle importancia hasta que el virus nos afecta. La llegada del invierno es cuando más se incrementan los factores de riesgos.
Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CCPE) estiman que  entre 10% y 20% de la población se infecta de gripe (influenza) cada año.

Todos sin excepción hemos estado ‘agripado’ en alguna vez, y seguramente nunca nos hemos preguntado, ¿qué es la gripe en realidad?, ¿por qué me afecta?, ¿cuáles son los tipos de gripe, sus síntomas y cómo tratarla? Aquí te respondemos esas y otras preguntas.

¿Qué es la gripe?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la gripe como una infección viral altamente contagiosa que se transmite fácilmente a través del aire y afecta principalmente la garganta, nariz, bronquios y, en ocasiones, los pulmones.

Lo que causa curiosidad y sigue siendo objeto de estudio, es la facilidad con la que la enfermedad se transmite de persona a persona, a través de pequeñas partículas que son expulsadas por la boca al hablar, estornudar o toser, propagándose por el aire y generando epidemias.
El virus puede alojarse en las manos al tocarnos la boca y transmitirlo a otros durante el saludo o al tocar la manilla de una puerta y pasamanos de escaleras. También una persona infectada con el virus puede contagiar a otras con vasos y cubiertos usado en las comidas.

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Tipos de gripe

La gripe se distingue en tres grupos, dependiendo del tipo de virus influenza, el cual ha ido cambiando con el paso de los años por mutación o reordenamiento genético.

Gripe Tipo A: Es un patógeno gripal de origen zoonótico, el más agresivo y principal causante de las pandemias. Puede afectar tanto a mamíferos como a las aves, pudiendo transmitirse entre especies. Esta cepa se subdivide de acuerdo a la combinación de las proteínas Hemaglutinina y Neuraminidasa, constituyéndose la AH1N1 que causó estragos tras su aparición en el 2009.

Gripe Tipo B: También se puede diferenciar por los linajes B/Yamagata y B/Victoria. Es el más común entre los humanos y fácil de controlar por su lenta capacidad de mutar, aunque por su alta transmisibilidad, también es causante de brotes masivos y epidemias estacionales. Además, las complicaciones de la gripe B son igual de graves y potencialmente mortales que del tipo A.

Gripe Tipo C: Se detecta con menor frecuencia debido a que es un tipo de infección leve y prácticamente asintomática, si se compara con los grandes malestares generados en las gripes A y B. Al ser responsable de cuadros clínicos banales. No constituye un riesgo de salud pública.

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Principales síntomas

Los síntomas de gripe son muy variados y pueden manifestarse por completo o parcialmente. Además, cada paciente puede presentar niveles de intensidad muy diferentes para un mismo tipo de gripe, debido a la capacidad inmunológica que tenga su organismo en ese momento.

El malestar de gripe tiene la particularidad de tener un comienzo brusco, generándose incluso al día siguiente del contagio. Empieza con estornudos con sensación de resfriado, alza de temperatura y decaimiento generalizado. Al avanzar la enfermedad se producen los siguientes síntomas:

  • Dolor muscular y en articulaciones.
  • Sequedad de garganta y dolor al tragar.
  • Tos incesante y generalmente seca.
  • Producción de mucosidad y congestión nasal.
  • Fiebre con escalofríos. Irritación ocular y lagrimeo.

Cuidados generales

Los síntomas de la gripe comienzan a bajar en intensidad de manera espontánea a partir del tercer día de manifestarse. Sin embargo, el virus permanecerá incubado al menos una semana, lapso en el que el paciente constituye un factor de riesgo para las personas de su entorno.

Los cuidados contra la gripe están orientados a aliviar la sintomatología. Primero se recomienda quedarse en cama y descansar bastante para ayudar a recuperar el sistema inmune.

Beber abundantes líquidos para recuperar los fluidos, depurar el organismo y contrarrestar la fiebre. Para calmar la tos y los otros síntomas siempre es bueno optar por fórmulas naturles como extractos naturales de jengibre, ajo, berro, sábila, rábano y cebolla que lubrican las vías respiratorias y favorecen la descongestión mejorando así la salud general del organismo.

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Estos suplementos nutricionales pueden tomarse desde antes del proceso viral, como parte de un mecanismo de prevención y fortalecimiento del organismo.

En caso de inflamación y sequedad extrema de la garganta, fiebre que persiste al tercer día, erupciones cutáneas, vómitos y dolor de cabeza, lo mejor es acudir al médico. Estos son indicios de un nivel avanzado de la infección que requiere medicación farmacológica.

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