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3 Claves para no enfermarte con frecuencia

3 Claves para no enfermarte con frecuencia

¿Sueles enfermarte con frecuencia? ¿quiere saber qué hacer para no enfermarte tanto?

Todos nos enfermamos de vez en vez, y aunque lo ideal fuera que no ocurriera, sencillamente es así. Pero cuando se vive en un constante resfriado, alergia, dolor muscular u otras dolencias, significa que hay algo que anda mal.

Estas son nuestras tres recomendaciones para que logres salir de este círculo vicioso tan enfermizo.  

1. No seas demasiado higiénico

  Sí, puedes volver a leerlo:  no seas demasiado higiénico.

  ¿Sabes hasta qué punto los hábitos obsesivos de limpieza están confundiendo al sistema inmunológico, haciéndolo cada vez más indefenso?

 Un periodista de BBC Focus, en conjunto con los estudios realizados por el Dr. Graham Rook, profesor de Microbiología Médica del Colegio Universitario de Londres, realizó una investigación en la que se determinaron conclusiones muy interesantes con respecto a los hábitos de higiene.

Entre sus conclusiones está que el ser humano ha ido esterilizando su ambiente desde temprana edad con el fin de proteger su salud, pero esto en vez de hacerle un bien, ha provocado que el sistema inmunológico se familiarice cada vez menos con bacterias inofensivas y comunes, las cuales lejos de hacerle daño, lo fortalecen.

“No estamos diciendo que la abandonen por completo, pero la atención obsesiva a hábitos equivocados de higiene debería ser frenados “, afirma Hook.

 A pesar de que las especificaciones para mantener una higiene estable son muy extensas, podemos darte algunos consejos puntuales, para ti y tu hogar:

1- La limpieza rutinaria (diaria o interdiaria) del hogar vale más que una limpieza profunda a la semana.

2- Las sábanas y toallas deben ser lavadas semanalmente.

3- Siempre baja la tapa después de utilizar el retrete.

Si no le das mucha importancia a esto, necesitas recordar que una tapa arriba es el bloqueo para que todas las bacterias de adentro no se propaguen ni multipliquen.

4- Opta en mayor frecuencia por alimentos de granja y naturales.

2. Nutrición débil, enfermedad fuerte.

En definitiva eres lo que comes.

Todo alimento es una fuente para el cuerpo absorber lo que requiere, y así satisfacer sus necesidades.

Cuando la dieta que se lleva no contiene la cantidad de nutrientes necesarios para el cuerpo mantenerse estable, es inevitable convertirse en un blanco fácil para esas bacterias causantes de enfermedades.

Es fácil saber cuáles son estos alimentos: frutas y verduras, carnes magras, nueces, cereales y mariscos.  Observa qué tan frecuentes son en tu día a día.

3. Ayúdate un poco: Toma vitaminas para fortalecer tu sistema inmunológico     

El principal motivo por el que la alimentación de frutas y vegetales es tan recomendado, es porque éstos son los que tienen un mayor aporte de vitaminas.

El cuerpo se vale de las vitaminas para dar lugar a muchísimos procesos de alta relevancia, por ejemplo: la formación y mantenimiento de los dientes (corresponde a la vitamina A), la formación de glóbulos rojos y mantenimiento de la función cerebral (vitamina b6), o la absorción de hierro y mantenimiento saludable de los tejidos (vitamina C), etc.

Muchas veces el  cuerpo nos envía mensajes, que nos avisan la carencia de ciertas vitaminas, inflamación y sangrado de encías, manchas o fatiga y anemia.

Para evitar que ésto nos tome por sorpresa, adquirir la costumbre de tomar multivitamínicos es una excelente forma para prevenir el enfermarse frecuentemente.

La falta de actividad física, el frecuente estrés y el poco descanso también influencian mucho en la susceptibilidad que puede tener una persona a enfermar, por ende, seguir los consejos de salud que brindan los especialistas y que escuchamos desde la infancia, es la mejor decisión que puedes tomar.

Cómo saber si mi hijo come lo suficiente

Cómo saber si mi hijo come lo suficiente

 Una de las mayores preocupaciones que se puede tener como padres es la salud de los hijos, y es fácil relacionarla con una buena alimentación, pero la alimentación de los niños no tiende a ser muy regular por lo que se tiene la responsabilidad de asegurar su correcto desarrollo proporcionándoles una alimentación completa y saludable.

¿Cómo saber si estamos haciendo un buen trabajo? ¿conoces las consecuencias de una mala alimentación?

¿Cuáles son las consecuencias de la malnutrición?

 En los niños de 0 a 5 años, la mala alimentación afecta su desarrollo general, creando trastornos, déficit de crecimiento, abriendo paso a enfermedades e incluso provocar la muerte.

 En los niños de 6 a 12 años, afecta el crecimiento tanto físico como intelectual, provocando complicaciones para prestar atención y participar en actividades sociales comunes. Pueden mostrar sequedad en los ojos, perturbaciones en el sistema nervioso e incluso alteraciones cardiovasculares y pulmonares.

Claves para la alimentación de los niños
¿Cómo y qué debe comer un niño según su edad?

Según la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD). Estas son unas pautas que puedes seguir:

– De 3 a 6 años: sus necesidades energéticas son altas ya que está en periodo de crecimiento, por tanto, su dieta debe incluir alta cantidad de proteína, lácteos, carnes, huevos y pescado, e ir acostumbrándolos a un desayuno completo, a base de cereales, lácteos y fruta.

– De 7 a 12 años: Sigue siendo importante el crecimiento, por lo cual en su dieta diaria no deben faltar los lácteos, verduras, ensaladas ni pan. Además es recomendable alternar las carnes, pescados, huevos y pasta.

– De 13 a 16 años: Es la etapa del estirón. Los músculos y el esqueleto terminan de formarse, por lo que la dieta debe aportar al adolescente suficientes calorías y nutrientes, combinándolos con actividades físicas. Los lácteos, cereales, frutas, vegetales y carnes deben ser consumidos adecuadamente de forma diaria.

¿Cuáles son los síntomas de la malnutrición?

Dependiendo de la carencia se presentan distintos síntomas, pero los más comunes son la delgadez o disminución de talla, así como el retraso del crecimiento, falta de energía, dificultades para prestar atención, caída de cabello y debilidad ósea.

Conociendo el tipo de alimento que debe de consumir tu hijo según su edad, puede observar si está consumiendo los nutrientes necesarios o todo lo contrario.

En caso de que su ingesta de nutrientes sea muy pobre, te recomendamos acudir a un especialista para observar y evaluar la salud de tu hijo.